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IMPACTO ECONÓMICO DEL DAÑO CAUSADO POR DEFOLIADORES EN PLANTACIONES DE Pinus patula Schiede & Deppe

RESUMEN

En el presente trabajo realizado en las zonas altas de Antioquia, Colombia, se evaluó el impacto causado por defoliadores Geometridae en una plantación dePinus patula con once años de edad al momento de iniciarse el experimento en marzo 9 de 1983, mediante el estudio de su crecimiento acumulado, medio y corriente en diámetro (dap) y volumen, realizado a los 8,8; 18,2; 31,5 y 50,4 meses después del inicio. Para el efecto se establecieron 6 parcelas permanentes de 153,9 m2 en la parte no defoliada de la plantación y 5 en la parte que sufrió una defoliación casi total, procurando una adecuada representación de los diferentes sitios. El experimento se evaluó mediante una prueba de t para datos no pareados.

Ya que no se produjo ningún impacto económico como efecto de la defoliación, los resultados obtenidos permiten afirmar que no existen diferencias significativas para ninguna de las variables evaluadas a partir de la tercera medición. Se encontró además que las parcelas defoliadas presentan mayores pendientes en las curva de sus tasas de crecimiento medio y corriente, lo cual se interpreta como un efecto de fertilización del follaje y otros detritos producidos por la plaga al principio del experimento. Aún si no se tuviesen en cuenta los resultados estadísticos, los costos de un manejo integrado riguroso como el que se efectúa en algunas otras plantaciones, sobrepasarían ampliamente el costo del daño causado por estos insectos.

Palabras claves: Defoliadores, Pinus patula, Geometridae, Oxydia trychiata, Melanolophia commotaria, impacto económico, gusanos medidores.

 

INTRODUCCIÓN

Desde la primera aparición registrada de los defoliadores de las plantaciones forestales en Colombia hacia 1953, con un severo ataque del geométrido Oxydia trychiata (Guineé) al ciprés en Caldas (Antioquia), ha habido un justificado temor de los reforestadores, el cual se magnifica por la abundancia de las poblaciones de este insecto-plaga y el impacto visual que produce en el observador desprevenido la defoliación total de las plantaciones. A pesar de esto, hasta hoy, nada se ha hecho para determinar su incidencia económica o, al menos, su impacto en la disminución o no de las tasas de crecimiento de las plantaciones en los años subsiguientes a la defoliación. Dado que el Pinus patula rara vez muere por el daño que le ocasionan los defoliadores, sino que tiende a recuperarse produciendo nuevos brotes de hojas y, además, que este tipo de defoliadores sólo consume una mínima porción de las acículas por cuanto las cortan cerca de su base y estas caen al suelo, donde también caen abundantes excrementos, exuvias y cadáveres de las larvas, se estableció como hipótesis que la tasa de crecimiento de las plantación debería ser muy baja mientras ésta estuviera defoliada, pero que la acumulación de biomasa foliar, de cadáveres y excrementos ricos en nutrientes, deberían actuar en el futuro como un fertilizante, una vez descompuestos.

A principios de 1983 se detectó el inicio de un brote de O. trychiata y Melanolophia commotaria en plantaciones de P. patula de once años de edad en el municipio de Santa Rosa de Osos, departamento de Antioquia. En el mes de mayo, cuando se inició el trabajo, la plantación se encontraba casi totalmente defoliada como efecto de la primera generación después de iniciado el brote. Posteriormente los árboles empezaron a rebrotar para sufrir un nuevo ataque el cual se detectó en junio. De aquí en adelante no ocurrieron más ataques de la plaga y la plantación afectada recuperó totalmente su follaje.

La presente investigación tuvo como objetivo determinar la evolución durante cerca de cuatro años, de las tasas de crecimiento en diámetro y volumen de parcelas en una plantación de P. patula atacada por los defoliadores O. trychiata y M. commotaria y compararlas con parcelas de la misma plantación no atacadas; así mismo, se propuso evaluar el impacto económico atribuible a la plaga.

MÉTODOS

Selección y medición de parcelas

Se establecieron parcelas permanentes circulares de 7 m de radio y 153,9 m2 de área. Todos los árboles se midieron con cinta diamétrica metálica con una precisión de 0,5 mm a 1,30 m sobre el suelo. Se pintó una franja con pintura de aceite amarilla exactamente en el sitio de la primera medición, se marcó en forma permanente con un número y se le midió la altura con hipsómetro Blume Leiss con precisión de 0,5 m.

Se trató de establecer pares de parcelas en condiciones de pendiente y forma de la pendiente tan similar como fuese posible, una atacada y otra no atacada por la plaga. Sin embargo, para la segunda medición y siguientes sólo se dispuso de seis parcelas permanentes no defoliadas y cinco defoliadas. El número de árboles en cada parcela varió desde un mínimo de 18 hasta un máximo de 26 con promedio de 22.

Con posterioridad a la primera medición en 9/3/83 las parcelas se midieron nuevamente en las siguientes fechas: 2/12/83, 12/9/84, 23/10/85, 20/5/87.

Determinación del volumen

Para la determinación del volumen comercial de cada árbol se empleó una ecuación local de volumen para la especie, basada en el diámetro y la altura de cada individuo (Mariño, 1985).

Para calcular las verdaderas producciones de las parcelas se debe agregar al crecimiento en volumen durante tal período y el de los vivos al principio del mismo. En la tabla 1 se registra el volumen de los árboles cortados en este ensayo. El cálculo es una simplificación de la propuesta de Beers (1962) donde el crecimiento en volumen de una parcela V se expresa como DV = (V2 + Vc) – V1,

donde:   V2: volumen al final del período, 
            V1: volumen al principio del período, 
            Vc: volumen cortado durante el período.

El volumen de los árboles cortados se determinó mediante las dimensiones que tenían en el momento de su última medición de acuerdo con los registros

TABLA 1. Volumen (en m3) cortados durante cada período y el número de árboles cortados en cada parcela (entre paréntesis).

Parcelas

Fecha en la que termina cada período iniciado en 9/3/83

12/09/84

23/10/85

20/05/87

6

0,13129(2)

7

0,19295(1)

8

0,32147(1)

10

0,099251(1)

11

0,04996(1)

0,24871(4)

————-

Análisis estadístico

Se empleó una prueba de t de Student para datos no pareados con seis repeticiones en parcelas no defoliadas y cinco en las defoliadas (Freeze, 1967). La información analizada consistió en tasas de crecimiento diamétrico y volumétrico medio y corriente durante los diferentes períodos de medición a partir de la primera.

Para los cálculos financieros se tuvo en cuenta que el precio actual (1990) de la madera para pulpa puesta en planta es de $Col. 8.600 la tonelada o de US$ 15,12 y que en 1987 era de $Col. 3.500 la tonelada; esto es US$ 13,50 del mismo año. Con esta base, y empleando la fórmula del interés compuesto anualizado, se encontró que la tasa de descuento para madera para pulpa ha sido de 34% en pesos colombianos y de 3,84% en dólares de Estados Unidos de América. Se estableció además que el precio para la madera en pie en un sitio como el del estudio es en la actualidad de $Col. 3.500 la tonelada (US$ 6,18). Otros productos posibles de extraer en estos bosques se pagan en promedio máximo un 25% más alto por tonelada; esto es $Col. 4.375 o US$ 7,73. Con base en diferentes indagaciones se encontró que, en dependencia de varios factores, las demás producciones de una plantación de pino tal como la del estudio podrían oscilar entre 10% y 30% del volumen, razón por la cual se simularon producciones adicionales de 10%, 20% y 30%. Finalmente, se estimaron ámbitos de la eficiencia de un eventual combate de defoliadores en términos del crecimiento acumulado: 90% para el mejor control y hasta 50% para un control poco eficaz. Se empleó 0,7 como factor para transformar metros cúbicos de madera en toneladas. Con base en esta información se simularon una serie de situaciones viables y se discute la factibilidad económica del control del defoliador.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Las tablas 2 y 3 y las figuras 1 y 2 muestran que no hubo diferencia significativa entre los tratamientos y, por lo tanto, se puede concluir que el daño de la plaga no ha producido ningún efecto en el crecimiento volumétrico en este experimento; así que su impacto económico es mínimo. Esta conclusión podría considerarse apresurada por cuanto podría estar sometida al menos a dos críticas. La primera es que la prueba de datos pareados es más sensible; esto es, que es capaz de detectar diferencias reales más pequeñas que la de datos no pareados empleada aquí.

Esta es una crítica de poco peso por cuanto las diferencias entre los respectivos valores de t fueron de gran magnitud: la t calculada fue de tres a diez veces menor que la tabular.

TABLA 2. Diámetro (cm) de los árboles según la fecha de medición

Mediciones y Fechas

I

II

III

IV

V

Parcelas

No.

9/3/83

2/12/83

12/9/84

23/10/85

20/5/87

No defoliadas

1

19,65

19,87

20,10

21,03

21,88

3

19,87

20,32

21,00

22,04

23,36

5

19,42

19,54

19,81

20,09

20,83

6

13,44

13,68

14,05

14,74

15,27

8

18,22

18,39

18,62

19,41

20,50

9

17,66

17,83

17,95

18,59

19,38

18,04

18,27

18,59

19,32

20,20

Defoliadas

2

17,98

18,10

18,28

18,98

20,20

4

14,13

14,18

14,74

15,54

16,46

7

18,11

18,30

18,44

19,05

20,17

10

18,16

18,24

18,52

19,05

20,00

11

17,38

17,35

17,45

17,87

——–

17,15

17,23

17,49

18,10

19,16

tc

0,689

0,796

0,853

0,937

0,235

t 0,05

2,262

2,262

2,262

2,262

2,306

Signif.

n.s

n.s

n.s

n.s

n.s

TABLA 3. Volumen con corteza (en m3) de las parcelas en cada una de las mediciones y fechas de medición.

Mediciones y Fechas

Parcelas

No.

9/3/83

2/12/83

12/9/84

23/10/85

20/5/87

No defoliadas

1

4,3718

4,4964

4,6836

5,1838

5,7151

3

3,6361

3,8586

4,1863

4,7291

5,4737

5

3,7427

3,8042

3,9329

4,0610

4,4219

6

1,8598

1,9442

2,0941

2,3865

2, 6389

8

4,3632

4,4832

4,6392

5,1557

5,8920

9

3,5023

3,5876

3,6497

4,0087

4,4531

3,5794

3,6957

3,8643

4,2541

4,7658

Defoliadas

2

3,9396

4,0158

4,1311

4,5654

5,2535

4

2,0961

2,0920

2,3241

2,7097

3,1298

7

3,6497

3,7591

3,8434

4,1371

4,7897

10

3,2905

3,3282

3,5016

3,7419

4,2437

11

3,1258

3,1177

3,1694

3,3675

——–

3,2194

3,2626

3,3940

3,7043

4,3542

tc

0,716

0,836

0,913

0,993

0,573

t 0,05

2,262

2,262

2,262

2,262

2,306

Signif.

n.s

n.s

n.s

n.s

n.s

La otra crítica podría ser que el diámetro y el volumen acumulados tienden a disfrazar eventuales diferencias en sus tasas de crecimiento medias y corrientes. Para dilucidar este asunto, se calcularon estos crecimientos y se sometieron a análisis estadísticos como se explica a continuación.

En las tablas 4 y 5 se han calculado las tasas de crecimiento medio a partir de la primera medición. Esto tiene la virtud de eliminar en gran medida los efectos de las condiciones iniciales y mostrar sólo el efecto o crecimiento durante cada período considerado. El cambio con respecto al primer análisis es notorio: durante el primer período de 8,8 meses las parcelas no defoliadas crecieron casi tres veces más en diámetro y en volumen en relación con las defoliadas. Algunas parcelas defoliadas, tuvieron incluso crecimientos negativos en este período. La prueba de t indicó diferencias significativas para la tasa de crecimiento diamétrico; la tasa de crecimiento del volumen aunque aumentó considerablemente el valor de t no alcanzó a ser significativo.

Si se observa en estas dos últimas tablas la evolución de las medias de los diámetros, los volúmenes y las t calculadas, se puede verificar que el crecimiento medio aumenta a una tasa mayor en las parcelas defoliadas que en las no defoliadas. Esto es, que crecen más rápido. Simultáneamente, las t calculadas disminuyen de valores superiores a dos, a valores inferiores a uno. Después del primer período en ningún caso es significativa.

TABLA 4. Tasas medias de crecimiento anual del diámetro (en cm), tomando como base la primera medición.

Mediciones y Fechas

Pares de Mediciones

Parcelas

No.

II vs.I

III vs.I

IV vs.I.

V vs. I

No defoliadas

1

0,300

0,300

0,527

0,531

3

0,613

0,753

0,828

0,831

5

0,614

0,260

0,256

0,336

6

0,327

0,407

0,496

0,436

8

0,232

0,267

0,454

0,543

9

0,232

0,193

0,355

0,409

0,311

0,363

0,486

0,514

Defoliadas

2

0,164

0,200

0,382

0,486

4

0,068

0,407

0,538

0,555

7

0,259

0,220

0,355

0,490

10

0,109

0,240

0,340

0,438

11

-0,041

0,047

0,187

——-

0,112

0,223

0,360

0,492

tc

2,361

1,329

1,242

0,243

t 0,05

2,262

2,262

2,262

2,262

Signif.

*

n.s

n.s

n.s

Lo anterior se confirma en las Figuras 1 y 2 donde la pendiente de las líneas de crecimiento medio de las parcelas defoliadas es superior; o sea, muestran mayor tasa de crecimiento que la de las parcelas no defoliadas. Al final del experimento a los 4,2 años, las tasas medias eran casi iguales (0,514 vs. 0,492 cm/año; 0,2825 vs. 0,2646 m3/parcela/año, respectivamente).

TABLA 5. Tasa media de crecimiento anual del volumen comercial con corteza (en m3) por parcela, tomando como base la primera medición.

Pares de Mediciones

Parcelas

No.

II vs.I

III vs.I

IV vs.I.

V vs. I

No defoliadas

1

0,1699

0,2079

0,3099

0,3198

3

0,3034

0,3668

0,4172

0,4375

5

0,0839

0,1268

0,1215

0,1617

6

0,1151

0,1562

0,2010

0,1855

8

0,1636

0,1840

0,3025

0,3640

9

0,1163

0,0983

0,1933

0,2264

0,1587

0,1900

0,2576

0,2825

Defoliadas

2

0,1039

0,1277

0,2388

0,3128

4

-0,0056

0,1520

0,2342

0,2461

7

0,1557

0,1326

0,1879

0,2726

10

0,0518

0,1407

0,1723

0,2269

11

-0,0110

0,0291

0,0922

——–

0,0588

0,1164

0,1851

0,2646

tc

2,191

1,554

1,355

0,311

t 0,05

2,262

2,262

2,262

2,306

Signif.

n.s

n.s

n.s

n.s

Este hecho comprueba la hipótesis inicial de que las parcelas defoliadas aumentarían su tasa de crecimiento una vez que recuperaran las hojas y se manifestara el efecto de fertilización como producto de la descomposición de la hojarasca y otros detritos depositados en el suelo por la acción de los defoliadores. La gran diferencia en las tasas de crecimiento durante el primer año, se debió a que durante parte de este tiempo los árboles estuvieron defoliados y los residuos orgánicos aún no se habían incorporado.

El efecto empezó a notarse a partir del segundo período en forma muy notoria. Los resultados logrados hasta ahora hacían necesario conocer con más detalle las tasas de crecimiento, ya no medias, sino corrientes. Con esto se buscó aislar la tasa de crecimiento de cada período de las anteriores. Este cálculo se presenta en las tablas 6 y 7. Como parece obvio, la tasa de crecimiento del primer período es igual a la tasa de crecimiento medio; para todos los demás períodos son diferentes. Los resultados de los citados cuadros son interesantes. Se evidencia en ellos que aunque no hay diferencias significativas con excepción del primer período para el diámetro ya mencionado, la tasa de crecimiento corriente del diámetro y del volumen en las parcelas defoliadas aumenta aún más que para el crecimiento medio, hasta el punto de que para el último período son menores las tasas de crecimiento corriente en las parcelas defoliadas, tanto para el diámetro como para el volumen (0,568 vs. 0,641 cm/año y 0,3155 vs. 0,3404 m3/parcela/año.

El valor de la t calculada es congruente con este aumento y pasa a través de los períodos observados de más de 2 a valores negativos para el último período. Esto demuestra que las parcelas defoliadas estaban creciendo, desde el punto de vista estadístico, al menos tanto como las no defoliadas. Este análisis confirma aún más la hipótesis de partida. Si se deja de lado el análisis estadístico que ya ha demostrado convincentemente la inexistencia de impacto económico de la plaga en cuanto a la producción de madera en el experimento analizado, encuentra que la diferencia de volumen al iniciarse el experimento fue de 23,4 m3/ha y al finalizar de 26,7 m3/ha.

TABLA 6. Tasa de crecimiento corriente anual del diámetro (en cm/año) entre los pares de mediciones señaladas.

Pares de Mediciones

Parcelas

No.

II vs. I

III vs. I

IV vs. I.

V vs. I

No defoliadas

1

0,300

0,297

0,833

0,540

3

0,613

0,877

0,931

0,838

5

0,164

0,348

0,251

0,470

6

0,327

0,477

0,618

0,366

8

0,232

0,297

0,704

0,692

9

0,232

0,155

0,573

0,501

0,311

0,4085

0,652

0,568

Defoliadas

2

0,164

0,232

0,627

0,660

4

0,068

0,722

0,716

0,584

7

0,259

0,181

0,537

0,717

10

0,109

0,361

0,475

0,603

11

-0,041

0,129

0,376

——–

0,112

0,325

0,546

0,641

tc

2,361

0,561

0,882

-0,815

t 0,05

2,262

2,262

2,262

2,306

Signif.

*

n.s

n.s

n.s

TABLA 7. Tasa de crecimiento corriente anual del volumen (en m3/parcela/año) entre los pares de mediciones señaladas.

Pares de Mediciones

Parcelas

No.

II vs. I

III vs. II

IV vs. III.

V vs. IV

No defoliadas

1

0,1699

0,2415

0,4901

0,2962

3

0,3034

0,4228

0,4656

0,4886

5

0,0839

0,1661

0,1468

0,2094

6

0,1151

0,1162

0,2505

0,1632

8

0,1636

0,2014

0,4590

0,4707

9

0,1163

0,0801

0,3399

0,2647

0,1587

0,2047

0,3586

0,3155

Defoliadas

2

0,1039

0,1488

0,4242

0,4111

4

-0,0056

0,2995

0,3443

0,2627

7

0,1557

0,1093

0,3096

0,3855

10

0,0518

0,2238

0,2430

0,3023

11

-0,0110

0,0667

0,2165

——–

0,0588

0,1696

0,3073

0,3404

tc

2,191

0,528

0,712

-0,256

t 0,05

2,262

2,262

2,262

2,306

Signif.

n.s

n.s

n.s

n.s

Pero al estar las parcelas no defoliadas aparentemente en mejores condiciones de sitio, por cuanto a la misma edad tenían mayor diámetro y volumen, se esperaría que, aún sin plaga, deberían haber crecido más, por lo que la diferencia de 3,3 m3/ha encontrada a los 4,2 años no puede atribuirse al efecto de la defoliación únicamente.

TABLA 8. Producciones monetarias en dólares americanos (valor de cambio 1987) por hectárea en función de madera para pulpa y para otros usos así como de diferentes efectividades de un posible control de defoliadores.

Eficacia del Control

Madera para usos diferentes de pulpa

10%

20%

30%

90%

17,09

17,80

18,51

80%

15,19

15,83

16,42

70%

13,29

13,85

14,40

60%

11,40

11,87

12,34

50%

9,50

9,89

10,29

Con base en la metodología explicada previamente se elaboró la tabla 8. En ella se estima el precio que en 1987, cuando finalizaron las mediciones, deberían tener desde 90% de la diferencia de volumen de las parcelas defoliadas y no defoliadas hasta 50% suponiendo, razonablemente, que ningún control podría eliminar el 100% del impacto de la plaga en el crecimiento. Se presentan también diferentes proporciones de productos que inciden en el precio. Trata entonces la tabla de simular situaciones probables dentro de rangos posibles. Se observa, entonces, que un control que sólo salve el 50% del volumen con un bajo aporte de madera de alto valor, máximo podría tener un costo en 1987 de US$ 9,50 por hectárea, bajo la hipótesis lógica de que el costo del control no puede superar el valor económico de la madera producida, porque de otra forma las pérdidas no serían atribuibles a la plaga sino al excesivo costo del control. Un control muy exitoso unido a una alta producción de madera para usos diferentes de la pulpa, sería cuando se salva el 90% de la producción de madera para usos diferentes (2,97 m3/ha). En este caso se podrían haber invertido a precios de 1987 hasta US$ 18,51 por hectárea.

Al llevar estos dos valores a 1983, cuando se inició la plaga, equivaldría a realizar inversiones de $Col. 994 (US$ 11,20) y $Col. 1936 (US$ 21,81/ha), respectivamente. Cualquier inversión superior daría perdidas económicas posteriores. Con certeza se sabe que no era posible, aún en 1983, efectuar un control que no superase estas cifras para salvar sólo, en el mejor de los casos, entre 1,65 y 2,97 m3/ha.

Bien sabido es también que el costo del manejo integrado de estos geométridos supera las proyecciones para el año 1990 de $Col. 5.129 y $Col. 9.179 (US$ 9,06 y US$ 16,24). Este análisis permite concluir que no resultaría razonable ni económica ni silviculturalmente un control con una alta componente en insumos y personal. La prevención mediante manejo del ecosistema es mejor, y en el caso de que se presente la plaga, lo máximo en que económicamente se puede incurrir es en medidas silviculturales de muy bajo costo.

CONCLUSIONES

1. En general, para las condiciones en que se realizó este estudio, no resulta rentable controlar los brotes de defoliadores.

2. Durante el primer período de 8,8 meses el bosque defoliado creció significativamente menos en diámetro. Y en volumen, pero sus valores de t aunque alto, no superaron el valor tabular.

3. Se evidenció una marcada tendencia del bosque defoliado a aumentar sus tasas de crecimiento a un ritmo mayor que el bosque no defoliado después del primer período de medición. Esto se interpreta como un efecto de fertilización al descomponerse el follaje y otros detritos que quedan en el piso como consecuencia del ataque de los defoliadores.

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