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¿SERÁ SOSTENIBLE LA PRODUCCIÓN MADERERA EN LOS BOSQUES DE GUANDAL?

Resumen

En el documento se realiza el balance del volumen extraído durante la década 1986-1995 a los humedales forestales turbosos (bosques de guandal) del Distrito Forestal de Satinga (101.300 ha) en el Pacífico Sur colombiano, con el crecimiento del volumen comercial de estos bosques. Los datos de producción de madera aserrada suministrados por el Estado se han transformado en volumen aprovechable en pie, para lo cual se obtuvo una tasa de conversión desde el árbol en pie hasta la madera aserrada del 28,8%. Se encontró que en los últimos diez años se han extraído 400.532 m3a-1, o 3,95 m3 ha-1a-1, en tanto que el crecimiento es de 3,0 m3 ha-1a-1, ello condujo a una extracción anual de 96.584.5 m3 por encima de la posibilidad anual. De acuerdo con el inventario realizado hace once años el volumen en pie para árboles a la altura del pecho (D) ³ 40 cm sólo alcanzaría 31 y 41 años a partir de 1986 si se tuviesen en cuenta las especies comerciales y todas las maderables, respectivamente. Ello de mantenerse las tasas promedias de extracción de la década analizada.

Palabras clave: Pacífico colombiano, humedales forestales, bosques de guandal, sostenibilidad, Campnosperma panamensis, Otoba gracilipes.

 Introducción

La sostenibilidad de las producciones madereras en los bosques sólo será posible si la extracción de madera del bosque, al menos se compensa con el crecimiento de las especies comerciales remanentes. A pesar de lo simple del concepto, hasta el momento no se ha realizado una estimación de este tipo para ningún bosque o área boscosa natural de Colombia. Ello se debe a que se requiere información confiable sobre el aprovechamiento y la dinámica del bosque, así como acerca de su superficie, volumen, tipos de cobertura y grados de intervención, entre la más relevante. Tal información por lo regular, o no existe, o las estadísticas requeridas son muy poco confiables. En los bosques de guandal de este Distrito se conjugan una serie de circunstancias que hacen posible cumplir con tal objetivo, por cuanto: 1. Toda la producción de trozas se asierra en los cerca de treinta aserraderos de la sede del Distrito, Bocas de Satinga: no hay aprovechamientos furtivos; 2. Toda la madera aserrada se embarca en motonaves que la llevan al puerto de Buenaventura. Existe un adecuado control sobre este proceso; 3. Los bosques de guandal son humedales forestales tropicales de muy baja diversidad florística; ello hace más fácil el acopio de la información requerida; 4. Por la importante contribución que tienen estos bosques en la producción de maderas tropicales de Colombia, existe una mayor información sobre ellos.

La investigación aquí presentada intenta abocar este asunto valiéndose de información acopiada por el autor, la Corporación Regional Autónoma de Nariño (Corponariño) y diversos autores citados en el documento.

 

Área del estudio

La investigación se realizó en el Distrito Forestal de Satinga, cuya sede, Bocas de Satinga, coincide con la cabecera del municipio Olaya Herrera, adscrito al departamento de Nariño en el litoral Pacífico colombiano (Figura 1). Bocas de Satinga se encuentra entre las coordenadas geográficas 2o 24′ 22″21 N y 78o19’08″W a 5 metros de altitud. Su clima ecuatorial promedia 3.500 mm anuales de precipitación y 26oC de temperatura media anual (Del Valle 1994).

El Distrito cuenta con 101.300 ha de bosques de guandal, que representan el 72,3% del total de estos humedales forestales del Departamento (The Marag & Roche 1987). Estos bosques se caracterizan por una baja diversidad de especies arbóreas, con amplio dominio, entre las maderables, del sajo (Campnosperma panamensis: Anacardiaceae) y del cuángare (Otoba gracilipes: Myristicaceae).

Figura 1. Área de estudio entre los ríos Satinga y Sanquianga y localización de las parcelas permanentes.

 

Métodos y materiales

Crecimiento del volumen comercial y total

Se obtuvo la información de crecimiento de 17 parcelas permanentes establecidas desde 1984 hasta 1993 medidas generalmente cada año hasta 1995. En la Tabla 1 se presenta un resumen de las principales características de las parcelas permanentes y en la Figura 1 su localización aproximada. Debe señalarse que todas estas parcelas se encuentran en áreas sometidas a la extracción selectiva o total de árboles durante las últimas cuatro a cinco décadas (Del Valle 1993).

A los árboles de todas las parcelas se les midió y marcó el diámetro a la altura del pecho (D), por lo regular a 1,3 m sobre el suelo, a no ser que hubiese bambas, lo que implicó el desplazamiento hacia arriba del punto de medición y su marca hasta donde se estabilizaba el diámetro del fuste. Esta marca se hizo para los D ³ 10 cm; en la parcela Guabillales se marcó a partir de los D ³ 5 cm; en San Isidro 2 y Uvata desde los D ³ 1 cm. La marca consistió en una banda perimetral con pintura amarilla de alta calidad de 1 a 1,5 cm de ancho en el sitio exacto en que se midió el árbol en la primera ocasión. Además, se enumeraron los árboles con pintura y con rótulos de aluminio grabados. La medición se efectuó con cinta diamétrica metálica y precisión de 0,5 mm. Los árboles con D < 5 cm se midieron con calibrador y precisión de 0,01 mm; en ellos se marcaron los puntos de apoyo iniciales del calibrador. A la mayoría de los árboles se les midió su altura al menos en una ocasión con clinómetros. Los árboles menores de 12 m se midieron con varas extensibles.

El cambio en la altura de los árboles se asoció con el cambio en el diámetro observado a través de las sucesivas mediciones de las parcelas permanentes. Para ello se relacionó el diámetro con la altura mediante la relación alométrica simple

h = a (D)b o,
 ln h = ln a + b ln (D)
  
donde 
h = altura total de los árboles, m. 
D = diámetro a la altura del pecho, cm. 
ln = logaritmos naturales. 
a , b = parámetros que se estiman.

Se empleó una regresión anidada (SAS Institute Inc. 1992) con el fin de disponer de una sóla ecuación que permitiese estratificar y obtener, a partir de ella, ecuaciones particulares para sajo, cuángare y las demás especies. La base de datos estuvo conformada por 5.523 pares de mediciones de diámetros y alturas discriminados así: sajo 1.940, cuángare 964, el resto de las especies excluyendo palmas 2.619. A 440 árboles se les midió su longitud una vez apeados. La transformación de las mediciones de diámetro y altura en volumen se efectuó empleando la integración de las ecuaciones de conicidad para sajo, cuángare y para el resto de las especies (Lema 1996).

Se calculó el crecimiento del volumen total el cual incluye todo el fuste de todas las especies de árboles, y el volumen comercial el cual tiene en cuenta las especies comerciales con D ³ 40 cm, diámetro mínimo de corta aceptado por el Estado (Corponariño 1994), y diámetro tope en la parte superior del fuste de 25 cm, límite aceptado por los aserraderos para las trozas más pequeñas. Del análisis de diversas expresiones empleadas para calcular el crecimiento volumétrico de los bosques presentadas por Beers (1962) y retomadas por Bell (1984), se seleccionó la correspondiente al crecimiento bruto del volumen inicial para árboles individuales, o sea

D V = (Vs2-Vs1)/t, equivalente (Bell 1984, Beers 1962) a

D V = (V2+M+CIV1)/t, para el «rodal total»,

donde 
DV = crecimiento bruto anual del volumen total (DVt) o comercial (DVc),m3ha-1a-1. 
Vs1 = volumen inicial de los árboles medidos en ambos inventarios, m3/ha. 
Vs2 = volumen final de los árboles medidos en ambos inventarios, m3/ha. 
V1 = volumen de los árboles medidos en el primer inventario, m3/ha. 
M = volumen inicial de los árboles que murieron durante el período, m3/ha. 
C = volumen inicial de los árboles cortados durante el período, m3/ha. 
I = volumen de los árboles que ingresaron a la clase diamétrica inferior, m3/ha. 
V1 = volumen de los árboles medidos en el primer inventario, m3/ha. 
V2 = volumen de los árboles medidos en el segundo inventario. 
t = lapso entre las mediciones, años.

 

Información sobre la producción

La totalidad de la producción maderera del Distrito la transportan en trozas los tuqueros negros (hombres pertenecientes a grupos étnicos negros dedicados a la actividad maderera) en balsas a su cabecera municipal donde se asierran. De allí las tablas, tablones y, ocasionalmente, otros productos, se embarcan en motonaves con capacidad de 50 a 200 toneladas rumbo al puerto de Buenaventura desde donde se distribuyen hacia el interior de Colombia. Corponariño, entidad estatal encargada de regular el proceso, conocedora del tonelaje de las motonaves transforma su capacidad a metros cúbicos de madera aserrada empleando la gravedad específica de la madera allí embarcada. Estima, además, el volumen «bruto comercial», duplicando el volumen anteriormente obtenido (Corponariño 1994) reconociendo, implícitamente, que la tasa de transformación entre el volumen comercial en pie y el volumen en piezas aserradas es del 50%. Esta es la cifra que la Corporación registra en sus estadísticas. Se ha empleado la información correspondiente a la década 1986 hasta 1995 inclusive (Arteaga & Vargas 1995).

Para confrontar el crecimiento del volumen comercial en pie de los árboles de las parcelas permanentes con los registros de la madera aserrada embarcada en Bocas de Satinga, se calcularon las tasas medias de conversión de la madera en pie a trozas, y de éstas trozas en los aserraderos a volumen de madera aserrada. El complemento de las tasas de conversión son las de desperdicio.

 

Información sobre áreas y tipos de cobertura

Se empleó la información cartográfica más reciente: The Marag & Roche (1987) y Galeano (1997), basadas en fotos aéreas en blanco y negro a escala 1:58.000 de 1981 que cubren todo el Distrito y fotos en color, escala 1:10.000 de 1993, pero que sólo cubren cerca del 50% de los bosques de guandal del Distrito, respectivamente.

 

Tasa media de conversión en el bosque

Se refiere a la proporción del volumen comercial en pie que se transforma en trozas. El cálculo se basó tanto en la información de investigaciones que la han cuantificado anteriormente (The Marag & Roche 1987, Universidad Nacional de Colombia 1990, Arango et al. 1990, Giraldo 1994), como en establecer la diferencia entre el volumen aprovechable de los árboles de especies comerciales de las parcelas permanentes con D ³ 40 cm en la primera medición y con diámetro tope, en la parte superior de la troza, de 25 cm, con el volumen promedio extraído por cada árbol en el Distrito el cual se determinó mediante el siguiente procedimiento: se calculó el volumen promedio de una troza; para ello se cubicaron al azar en cinco aserraderos 570 trozas y se halló un promedio ponderado por el número de trozas, entre los datos aquí acopiados con los de los investigadores citados; el volumen promedio por troza encontrado se multiplicó por el número de trozas por árbol (3,3) determinado por Giraldo (1994) en estos mismos bosques.

 

Tasa media de conversión en los aserraderos

Se refiere a la proporción de las trozas que se transforman en productos aserrados. Se halló mediante la cubicación de 185 trozas y la cubicación posterior de sus productos aserrados. Se calculó un promedio ponderado por el número de trozas entre los resultados de estas mediciones con los que han aportado otros autores (Arango et al. 1990, The Marag & Roche 1987, Giraldo 1994).

 

Resultados y discusión

Relaciones alométricas entre el diámetro y la altura

La relación estudiada arrojó la siguiente ecuación lineal

ln (h) = ln (a1 + a2 I1 + a3I2 ) + (b1 +b2I1 +b3 I2 ) ln (D) ,
donde 
ln a1 = 0,633; ln a2 = 0,838; ln a3 = – 0,048 
b1 = 0,704; b2 = – 0,173 ; b3 = 0,022 
I1= 1 para sajo; I1 = 0 para otras especies 
I2= 1 para cuángare; I2 = 0 para otras especies 
R2 = 0,852.

Todos los estimadores fueron significativos para P > 0,05. En la Figura 2 se presentan las nubes de puntos para los cuatro estratos evaluados: sajo, cuángare, los demás árboles y todos los árboles.

Figura 2. Datos experimentales para el cálculo de las relaciones alométricas de la altura en función del diámetro.
 

Crecimiento de los bosques de guandal

Los resultados del crecimiento se presentan en la Tabla 1, al igual que otra información relativa a estas parcelas. Los mayores crecimientos en D Vt se alcanzan en los sajales jóvenes como se infiere de su alta densidad, pequeños diámetros promedios cuadráticos (), así como de la historia de estos bosques que han venido siendo intervenidos durante las últimas décadas siendo, por tanto, comunidades serales o secundarias (Del Valle 1993). En estas asociaciones las tasas de crecimiento en D Vtse asemejan a las alcanzadas por plantaciones densas. San Isidro 2 y Uvata alcanzan los mayores D Vt superando los 33 m3 ha-1a-1, pero con los diámetros más pequeños y las mayores densidades. Se observa una tendencia a disminuir el D Vt a medida que los diámetros promedios aumentan y las densidades disminuyen; esto es, a medida que la edad de la sucesión secundaria aumenta. Pero, de todas maneras, aun en las parcelas con árboles de mayor diámetro como El Esterón 4 y 5 el D Vtsigue siendo alto (>21 m3 ha-1a-1). El D Vt promedio de los sajales fue (± la desviación estándar) de 29,2 ± 5,1 m3ha-1a-1; n = 7 (n = número de parcelas en la Tabla 1).

Tabla 1. Resultados del crecimiento anual en volumen total (DVt) y comercial (DVc) para los árboles con D ³ 40 cm y diámetro tope de 25 cm y algunas características de las parcelas empleadas para tal fin. En todos los casos se incluye la corteza. 

Parcela a
Tipo de
bosque
Período
Lapso
(años)
Área
(ha)
N /ha e
(³ 10 cm)
N /ha f
(³40cm)
(cm)
G e
(m2/ha)
D Vt e
(m3/ha)
D Vc
(m3/ha)
El Esterón 1b Cuangarial
84-85
1,2
1,27
184
9
26,2
9,9
9,3
1,9
El Esterón 2b Cuangarial
85-88
2,8
1,27
170
1
25,5
8,7
7,5
0,0
El Esterón 3b Cuangarial
88-95
6,9
1,27
243
8
23,2
10,3
18,8
6,5
El Esterón 4 Sajal c
84-88
4,0
0,13
554
23
24,8
26,8
21,2
2,5
El Esterón 5c Sajal c
88-95
6,9
0,21
538
29
26,6
29,9
27,8
13,9
Brazo Largo y Zanca Seca Guandal mixto
88-92
4,0
1,24
243
7
24,1
11,1
14,2
7,6
Naidizales 1 Guandal mixto
90-94
4,2
1,00
348
18
24,8
16,8
16,6
6,7
Naidizales 2 Guandal mixto
90-91
1,0
0,50
346
42
26,2
18,6
22,6
13,6
Guabillales Cuangarial
93-95
2,0
0,50
402
0
23,3
17,2
15,4
0,0
         
842³ 5cm
0
16,9
18,9
16,1
0,0
Pambul 1 Sajal
91-95
4,0
0,50
1.022
2
20,2
32,9
30,3
0,1
Pambul 2 Sajal
91-95
4,0
0,50
988
0
19,6
29,8
24,4
0,0
Pambul 3 Guandal mixto
91-95
3,9
0,50
348
4
24,0
15,8
14,4
1,6
Pambul 4 Guandal mixto
91-95
4,0
0,50
358
2
20,8
12,2
14,9
0,7
Pambul 5  Sajal d
91-94
3,4
0,16
1.865
6
18,3
49,1
31,7
1,4
San Isidro 1 Guandal mixto
93-95
2,2
1,00
487
14
20,3
15,7
13,3
3,1
San Isidro 2  Sajal
93-95
1,9
0,09
1.822
0
12,6
22,8
31,8
0,0
         
7.967³ 1cm
0
7,9
39,4
35,8
0,0
Uvata d Sajal
93-95
1,6
0,06
1.050
0
13,4
14,8
30,6
0,0
         
2.333³ 1cm
0
5,9
20,1
33,1
0,0

a El nombre de la parcela coincide con el nombre de la vereda. 
b Son la misma parcela; entre 1984 y 1988 sólo se midieron los sajos y los cuángares; desde 1988, todas las especies arbóreas. 
c Sajal segregado de la parcela b; en 1988 se aumentó el área en 0,08 ha. 
d Cuatro parcelas circulares de 0,015 ha cada una. 
e Valores iniciales; no se incluyen las palmas. 
f Número de árboles comerciales vivos durante el lapso. 
g Diámetro promedio cuadrático. 
h Aumento de biomasa aérea de los bosques incluyendo palmas. 
Muy diferente es la situación con el D Vc ya que para que se acumule requiere que al menos hubiese un árbol de especie y talla comercial que sobreviviese el lapso entre las mediciones. La Tabla 1 revela que en todas las parcelas establecidas en sajales cuyo D Vc fue cero no hubo árboles de especie y talla comercial durante el lapso de mediciones. Por el contrario, el mayor volumen comercial se encontró en el Esterón 5, con el mayor número de árboles de especies y talla comercial vivos durante el lapso de las mediciones. Por ello, la tendencia es opuesta a la del D Vt. El D Vc aumenta con el siendo nulo en Pambul 2, San Isidro 2 y Uvata. A partir de Pambul 1 se detecta un leve aumento del volumen comercial (= 20,2 cm, D Vc = 0,1 m3ha-1a-1) hasta llegar a altas tasas de D Vc en el Esterón 4 y 5 (8,2 m3 ha-1a-1 en promedio) cuyos diámetros promedian de 25,7 cm. El crecimiento promedio del volumen comercial en todos los sajales es de 2,6 ± 5,1 m3ha-1a-1, n = 7.

En cuanto a los guandales mixtos y cuangariales con estructura diamétrica irregular y explotados selectivamente durante las últimas cuatro a cinco décadas, el crecimiento del D Vt varía entre 7,5 y 22,2 m3ha-1a-1 y promedia 14,7 ± 4,3 m3ha-1a-1; n = 10, y sus varían muy poco (de 20,3 cm en San Isidro a 26,2 en El Esterón 1), a diferencia de lo ocurrido en los sajales cuyos diámetros promedios tienen mayor variación. Se concluye, entonces, que los sajales tienen D Vt mayores que los cuangariales y guandales mixtos en razón de sus mayores densidades tanto en número de árboles como en área basal (Tabla 1).

El D Vc es también muy variable en los cuangariales y guandales mixtos (rango 0 a 13,6 m3ha-1a-1, promedio 4,27 ± 4,4 m-3ha-1a-1; n = 10) dependiendo fundamentalmente del número de árboles de tamaño y especie comercial, y del área basal (Tabla 1). Se debe insistir en que las bajas áreas basales observadas en estos bosques (13,6 ± 3,6 m2/ha; n = 10) tienen relación con la ya mencionada extracción selectiva a que han estado sometidos estos bosques. Ninguna parcela corresponde a bosques no afectados por la actividad maderera. Comparado con otros bosques tropicales irregulares el crecimiento promedio del volumen comercial de los cuangariales y guandales mixtos es alto por cuanto en la literatura se citan cifras para diferentes bosques tropicales que, por lo regular, varían entre 2 y 4 m3ha-1a-1 (Dawkins 1958, Wadsworth 1997, Leslie 1987, De Graaf 1987).

 

Tasa media de conversión en el bosque

La medición de 2.392 trozas arrojó un volumen promedio de 0,280 m3 por troza, cuyas dimensiones promedias fueron 3,07 m de longitud y 34,05 cm de diámetro medio. La muestra estuvo constituida por 270 trozas de The Marag & Roche (1987), 26 de Arango et al. (1990), 1.526 de Giraldo (1994) y 570 de esta investigación (Tabla 2). The Marag & Roche (1987) afirman que un árbol explotable tiene entre 1,5 y 1,8 m3 aprovechables; de cada árbol obtuvieron entre tres y cuatro trozas. Giraldo (1994) encontró 3,3 trozas por árbol aprovechado lo cual confirma y precisa la cifra anterior. La Universidad Nacional de Colombia (1990) estima un volumen comercial en los árboles aprovechados de 1,47 m3 por árbol. Con base en estas cifras se concluye que el volumen promedio extraído de cada árbol es de 0,924 m3 (0,280 x 3,3); por tanto, las tasas de conversión estarían entre el 51,3 y 62,9%; el resto serían desperdicios. Parte de estos desperdicios han sido cuantificados así: tocón 0,23 m3 y cortes con hacha para el troceo 0,087 m3. Ello arroja un total de 0,317 m 3 por árbol. El resto del árbol, entre 0,229 y 0,559 m3 , se desperdicia en el monte por razones como estas: no se alcanza a obtener una troza de aproximadamente tres metros de longitud en la última porción del tronco, trozas con ramas gruesas, daños, pudriciones o torceduras (Universidad Nacional de Colombia 1990).

Una evaluación directa efectuada por The Marag & Roche (1987) arrojó 30% del volumen desperdiciado, así: 4% en puntas de corte con hacha en el troceo y 3% en puntas de corte del apeo, 13% en trozas sin las dimensiones adecuadas y 10% en trozas que se pierden por falta de agua en los canales o por su hundimiento. La tasa de conversión fue entonces del 70%.

También se ha estimado la tasa de conversión en el bosque acudiendo al cálculo del volumen utilizable en pie de las especies comerciales con D ³ 40 cm en la primera medición de las parcelas permanentes (Tabla 1). El diámetro promedio de estos árboles fue de 47,5 cm cuyo volumen utilizable es 2,0 m3 de acuerdo con las ecuaciones de Lema (1996). Entonces, si en promedio sólo se extraen 0,924 m3 por árbol, la tasa de conversión es del 46,2%. Promediando las cuatro cifras (51,3%, 62,9%, 70% y 46,2%) se obtiene una tasa promedia de conversión en el bosque del 57,6%. Los desperdicios del volumen aprovechable serían 42,4%.

Hasta ahora no se ha tenido en cuenta el descuento por trozas defectuosas que llegan a los aserraderos. Por ello resulta pertinente retomar la cifra de 12% de trozas defectuosas en los aserraderos del litoral nariñense citada por Castiblanco (1992), la cual comprende trozas con torceduras, nudos, lesiones fungosas, grietas, ataques de insectos, etc. Teniendo en cuenta ésta deducción se llega a una tasa promedia de conversión antes del aserrado de 50,7% (57,6% – 0,576 x 0,12).

 

Tabla 2. Dimensiones y tasas de conversión de trozas aserradas en los bosques de guandal del litoral Pacífico colombiano según diversos autores.

 

Tasas de conversión
Tasas de desperdicio
No. de trozas empleadas
Fuente (año: págs.)
Longitud (m)
Diámetro (m)
(%)
(%)
5,00
0,52
27,60
72,40
17
Rojas & Díaz (1966:184,197,205)
4,58
0,54
30,54
69,46
32
Idem
60,79
39,50a
Garrido et al. (1967:27)
46,40
53,60b
Garrido (1970:36)
23,20
76,80c
Idem
37,00
63,00
Inderena & Reid Collins (1976:70)
3,29
0,35
60,50
39,50
270
The Marag & Roche (1987:94)
3,20
0,36
48,50
51,50
26
Arango et al. (1990:38)
3,00
0,35
1.526
Giraldo (1994:17)
3,10
0,33d
52,88
47,12
185
Esta investigación 
(±0,08)e
(±0,06)
(±11,58)

a Información de todos los dueños de aserraderos del litoral Pacífico. 
b Con base en los pies tablares (Doyle) de las trozas de los 57 aserraderos del Pacífico nariñense vs. los pies tablares producidos. 
c Ajustado con base en el descuento del 50% que implica la regla Doyle. 
d Basado en 570 trozas. 
e (desviación estándar).

 

Tasas de conversión en los aserraderos

La Tabla 2 da cuenta de diversos estudios que se han ocupado de calcular las tasas de conversión de los aserraderos que procesan la madera de estos humedales forestales en los últimos treinta años. Ellas varían desde 23,2 hasta 60,8% (43% en promedio). Aunque han transcurrido tres décadas desde que se tomó la primera información (Rojas & Díaz 1966), el aparente mejoramiento en las tasas de conversión observado en la tabla no está asociado con mejoramientos tecnológicos; todo lo contrario, los equipos actualmente en uso son los mismos utilizados durante el auge maderero entre 1960 y 1975. Se debe, más bien, a las exigencias de calidad del mercado de exportación al que estaba dirigida parte sustancial de la madera procesada en aquel entonces. Hoy toda la madera va al mercado nacional que no tiene tan alta habilidad discriminante. No obstante, se decidió tener en cuenta sólo las mediciones llevadas a cabo en los últimos diez años y ponderar por el número de trozas examinadas. El resultado es una tasa de conversión en los aserraderos de 56,9%. Este resultado se compara favorablemente con el 43% (con variaciones entre 26 y el 60%) que arrojó una encuesta en 16 países tropicales (Jhonson 1995), así como con los resultados de un estudio llevado a cabo en dos países africanos (Ghana y Camerún) y en dos asiáticos (Indonesia y Malaysia) en los cuales la tasa de conversión promedió fue de 47,4%, con variaciones desde 36 hasta 57% (Noack 1995).

Tomando en forma conjunta las tasas de conversión en el bosque y en los aserraderos; esto es, 0,507 x 0,569, se obtiene una tasa de conversión para todo el proceso de 28,8%. Significa, entonces, que de 100 m3 de volumen comercial en pie, en el aserradero sólo procesan 45,6 m3, los cuales producen 28.8 m3 de piezas de madera aserrada. Este porcentaje es similar al promedio nacional estimado en 26% (Leyva 1986).

Tabla 3. Producción de los bosques de guandal y total del distrito de Satinga en m3 de «madera en bruto» discriminada por años y especies (Arteaga & Vargas 1995) y el ajustado según las tasas de conversión en el bosque y en los aserraderos establecidos en el presente estudio.

Especiesa
Años
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
Sajo
81.069
180.538
172.120
171.054
202.594
184.908
231.051
253.741
275.686
162.139
Cuángare
19.821
4.009
42.309
42.951
25.169
25.047
24.907
17.357
43.777
47.328
Garza
76
160
1.246
9.856
15.561
7.926
2.574
Tangare
345
979
364
1.218
430
430
2.659
1.146
Roble
401
Nato
4.302
5.370
Machare
144
725
Sebo
42.390
890
300
SGuandal
101.379
226.937
214.429
215.060
228.287
212.820
266.244
291.391
337.032
213.487b
S Distrito
102.812
234.016
217.807
225.463
233.104
214.686
272.549
303.199
383.891
235.805b
%Guandal
98,60
96,97
98,44
95,38
97,93
99,13
97,69
96,10
87,79
90,53
SGuandal
Ajustado
176.005
393.987
372.272
373.368
396.331
369.479
462.229
505.887
585.125
370.637
Total todo el período: 4’005.320

a Sajo, Campnosperma panamensis; cuángare, Otoba gracilipes; garza, Tabebuia rosea; tangare, Carapa guianensis; roble, Terminalia amazonia; nato, Mora megistosperma; machare, Simphonia globulifera; sebo, Virola sebifera y V. reidii. 
b Se dispuso de información de los ocho primeros meses y se empleó el promedio mensual del año para estimar los otros cuatro meses. 
c Cifras obtenidas de las de guandal multiplicando por 1,73611. Véase la explicación en el texto.

 

La producción de madera en el distrito forestal de Satinga

En la Tabla 3 se transcribe la información oficial del Estado relativa a la producción de madera en «bruto» del Distrito Forestal de Satinga entre los años 1986 y 1995; esto es, volúmenes de madera en trozas con una tasa de conversión del 50% (Arteaga & Vargas 1995). Se llama guandal al volumen de las especies que proceden de estos bosques; el resto corresponde a especies que no crecen en los suelos pantanosos tales como cedro (Cedrela odorata), y balsa (Ochroma pyramidale), entre otras. En promedio, durante los últimos diez años la producción de las especies del guandal ha superado el 95% de la producción total del Distrito, correspondiendo al sajo el 82,7% y al cuángare el 13,4%.

Para determinar los verdaderos volúmenes de madera comercial explotados en los bosques de guandal, equivalentes a los volúmenes aprovechables en pie, se ajustaron las cifras con base en la tasa de conversión hallada de 28,8%, reemplazándola por el 50% que utiliza Corponariño (1994) obteniéndose el factor 1,73611 resultante de dividir 0,5 por 0,288. Estas cifras aparecen en la última fila de la Tabla 3. Durante los últimos diez años se han extraído 4’005.320 m3 de los bosques de guandal; 400.532 m3/año. Dado que el Distrito Forestal de Satinga tiene 101.300 ha de estos bosques, se concluye que se han explotado en promedio 3,95 m3 ha-1a-1 de volumen comercial en pie.

 

Crecimiento por estrato forestal de en los bosques de guandal

En la Tabla 4 se transcribe la estratificación de las asociaciones forestales del municipio Olaya Herrera pertenecientes al bosque de guandal, (Galeano 1997) la cual totaliza 48.224,3 ha. Por cuanto el área del Distrito es de 101.300 ha (The Marag & Roche 1987), la cartografía aquí citada cubre el 47.6% de ésta área. Por no disponer de parcelas en el tipo de bosque denominado camaronal (camarón; Alchorneopsis floribunda: Euphorbiaceae) que representó el 4% del área de bosques de guandal, se le aplicaron los mismos crecimientos del sajal dado que son comunidades sucesionales y, tanto el sajo como el camarón, son especies heliófitas con arquitectura y talla similares. A los 24 estratos existentes se les asignaron crecimientos asi: los estratos 1a y 1b tienen alturas del dosel menores de 10 m; representan comunidades serales recientes en las que ningún árbol alcanza 40 cm de diámetro normal y, por ello, su DVc es cero. Igual sucede con los estratos 2a con altura entre 10 y 20 m y diámetro de copa (Æ) menor de 2 m en sajales, y Æ < 5 m en guandales mixtos & cuangariales en los que no es dable encontrar árboles comerciales con D > 40 cm; por tanto, DVc también es cero. En cuanto a los demás estratos en sajales y camaronales para los estratos 2b y 3b se promedió el crecimiento de las parcelas Pambul 1, 2 y 5; a los estratos 2c se les asignó el DVc de la parcela El Esterón 4; a los estratos 3c y 3d se les asignó el crecimiento promedio de El Esterón 4 y El Esterón 5; al estrato 4c se le asignó el crecimiento de El Esterón 5. En cuanto a los demás estratos correspondientes a guandal mixto & cuangarial se les asignaron los DVc así: para el estrato 2b se promediaron los DVc de las parcelas El Esterón 2, Pambul 3 y 4; al estrato 2c se le asignó el DVc de El Esterón 1; al estrato 3b se le asignó igual crecimiento que al sajal 3b; al estrato 3c se le asignó el crecimiento promedio de El Esterón 3 y San Isidro; para el 3d se promedió el DVc de Brazo Largo & Zanca Seca y Naidizales 1, igual promedio se empleó para el estrato 4c; el crecimiento del estrato 4d se estimó como un promedio entre el DVc de del 4c y Naidizales 2. En la Tabla 4 se presentan los DVc asignados a cada estrato, así como su crecimiento acumulado y el total para las 48.224,3 ha de los bosques de guandal del municipio Olaya Herrera cuya suma totaliza 144.736,9 m3/año, cifra que ajustándola a toda el área del Distrito multiplicándola por el factor 2,1 (101.300 ¸ 48.224,3) arroja una posibilidad anual sostenible para el Distrito de 303.947,5 m3/a de volumen comercial en pie: 3,0 m3ha-1a-1.

Tabla 4. Superficie por estrato de las tres asociaciones forestales productoras de madera en los bosques de guandal (Galeano 1997) y crecimientos anuales por hectárea del volumen comercial (cifras entre paréntesis) obtenidas de las parcelas permanentes (Tabla 1). Explicación en el texto.

 

Estratos
Área asociación forestal (ha)
Total
Total
Altura (h)
Copa(f )a
(Crecimiento (m3 ha-1 a-1))
(m)
(m)
Camaronal
Sajal
Guandal mixto & cuangarial
(ha)
(m3/a)
1
< 10
a
358,2
7.020,4
3.235,6
10.614,2
(0)
(0)
(0)
______
b
111,4
4.101,7
1.563,9
5.777,0
(0)
(0)
(0)
______
2
10 < 20
a
______
62,8
136,6
199,4
(0)
(0)
______
b
235,4
3.717,5
3.227,8
7.180,7
(0,50)
(0,50)
(0,77)
4.461,8
c
316,9
3.465,5
2.672,1
6.454,5
(2,50)
(2,50)
(1,90)
14.533,0
3
20 < 30
b
______
169,5
516,0
685,5
(0,50)
(0,50)
678,2
c
921,0
3.648,6
6.152,6
10.722,2
(8,20)
(8,20)
(4,80)
67.003,2
d
______
168,3
2.823,2
2.991,5
(8,20)
(7,15)
21.565,9
4
> 30
c
______
7,7
266,2
273,9
(13,90)
(7,15)
2.010,4
d
______
______
3.325,4
3.325,4
(10,37)
34.484,4
Total
1.942,9
22.362,2
23.919,4
48.224,3
144.736,9
Otros (Cultivos, naidizal, natal, caseríos, guadual, manglar, agua etc.)
16.077,3

a Código para diámetro de copa (Ø). Para sajal y camaronal, a: < 2 m; b: 2 < 5 m; c: 5 < 10 m; d: > 10 m. Para el guandal mixto y cuangarial, a: < 5 m; b: 5 < 10 m; c: 10 < 15 m; d: > 15 m.

 

Análisis de la sostenibilidad de la producción maderera

El análisis de sostenibilidad que a continuación se hace se refiere al balance entre el crecimiento anual del volumen maderable comercial de la masa forestal menos la extracción promedia anual. Previamente se había calculado la extracción media anual de madera del Distrito Forestal de Satinga en 400.532 m3a-1 (3,95 m3 ha-1a-1) durante el decenio 1986-1995. En la sección anterior se encontró que el crecimiento del volumen comercial es de 303.947,5 m3 a-1 (3,0 m3 ha-1a-1) lo cual arroja 96.584,5 m3/a (0,95 m3 ha-1a-1) al restar estas cifras. Ello implica que durante la década se ha venido extrayendo 31.8% anual adicional a la capacidad de cosecha sostenible del bosque. En consecuencia, en el mediano y largo plazo la explotación a la cual están sometidos los bosques de guandal del distrito forestal de Satinga no se podrá mantener si las extracciones promedias y el crecimiento de los últimos años se mantienen.

Al contrastar la capacidad de crecimiento del volumen comercial de los bosques de guandal del Distrito con el volumen extraído ajustado (Tabla 3) durante la década 1986-1995, se comprueba que durante los últimos nueve años los registros de la explotación han superado el crecimiento entre 66.691 m3a-1 (1995) como mínimo y 281.177 m3 a-1 (1994) como máximo.

Previamente (The Marag & Roche 1987) se había estimado la posibilidad anual de los bosques de guandal del Distrito en 245.349 m3a-1. El método consistió en multiplicar la superficie del Distrito por el rendimiento en volumen comercial, dividiendo este producto entre un turno de 70 años requerido para que los árboles comerciales alcanzaran 50 cm de D. No obstante, el turno se basó en la información suministrada por el autor sobre el crecimiento diamétrico promedio del sajo y el cuángare de las parcelas de El Esterón durante el período 1984-1986, la cual es, obviamente, más precaria que la aquí presentada. Adicionalmente, los autores precitados no especifican el método empleado para determinar el volumen de los árboles. La cifra estimada por The Marag & Roche (1987) es 23,9% inferior a la del presente estudio y conduciría a un desbalance aún mayor entre la extracción y el crecimiento (155.183 m3a-1 ó 1,53 m3 ha-1a-1). De acuerdo con el inventario realizado por estos mismos autores en 1986, en el Distrito existían 3’018.467 m3 de volumen comercial de madera en pie. Esta cifra dividida por el déficit promedio anual entre el crecimiento y la extracción de madera (96.584,5 m3a-1), indica que tales existencias se liquidarían en 31 años de los cuales ya han transcurrido 11, restando 20 años. Ahora bien, si se empleasen todas las especies del guandal cuyo volumen fue de 3’965.810 m3, el bosque rendiría cosechas durante 41 años, 30 a partir de 1996. Estos cálculos tienen algún valor indicativo en la medida que las cifras del inventario, del crecimiento y de las extracciones sean correctas y que estas últimas se mantengan durante los próximos quinquenios más o menos constantes. Estas cifras, están lejos de ser exactas y concluyentes pero, indudablemente, reflejan una clara tendencia hacia la liquidación del patrimonio forestal de los grupos étnicos negros del delta del río Patía.

Vale la pena recordar el apocalíptico pronóstico que sobre los bosques de guandal hicieran Inderena & Reid Collins cuando hace veinte años afirmaron: «Se estima en siete años su capacidad de producción con muchas dificultades» (Inderena & Reid Collins 1976, pág. 33). Se basaron para tal afirmación en un cálculo elemental: dividir las existencias entre las extracciones promedias anuales. Dos graves errores como mínimo hubo en este acerto que resultó obviamente falso. El primero fue considerar que las extracciones de la década de los setenta se mantendrían; pero éstas cayeron con la quiebra de las grandes empresas madereras. El segundo fue trivial; no se consideró la dinámica del bosque: su crecimiento.

Los resultados aquí presentados no permiten concluir que el bosque de guandal desaparecería del Distrito Forestal de Satinga por cuanto los suelos pantanosos y turbosos, el no empleo del fuego para el desmonte y la no transformación del ecosistema para usos agropecuarios, permite el rápido establecimiento de la regeneración, en particular de sajo. Más bien podría pensarse que, de continuar las tasas actuales de extracción y, más aun si se incrementan, y si los cálculos aquí presentados son acertados y representativos del área, paulatinamente los estratos forestales más jóvenes y con muy bajo crecimiento del volumen comercial, tenderán a ocupar una proporción aun mayor que la actual del área del Distrito (Tabla 4), hasta llegar el momento en que la cosecha obligatoriamente deberá reducirse drásticamente por escasez de árboles aprovechables. Seguramente continuará la tendencia actual a disminuir el diámetro de corta para acceder a nuevas porciones de la cosecha ecosistémica sin tener que esperar el tiempo requerido para la recuperación del bosque; pero, dado que esta madera tiene un precio más bajo debido a las menores tasas de conversión en los aserraderos y a su inferior calidad, tal estrategia tendría un límite en el futuro; aunque dependería también de la evolución de los precios de la madera en los próximos lustros. Este proceso limitará el número de tuqueros que pueden acceder a la madera, principal fuente de recursos monetarios del Distrito.

La economía de los aproximadamente 22.600 habitantes del municipio Olaya Herrera y, por supuesto, la de su cabecera Bocas de Satinga, depende en una alta proporción de la madera, al punto que el 90% de los ingresos monetarios provienen de esta actividad (Martínez 1996). La situación debe ser similar en el resto del Distrito que comprende además de Olaya Herrera, todo el municipio de Mosquera y parte de Roberto Payán, así como en los municipios vecinos como el Charco, La Tola y Francisco Pizarro. El colapso de la industria maderera en el Distrito, y muy seguramente en todo el delta del río Patía por agotamiento del recurso, tendría graves consecuencias económicas, sociales y ambientales y aun de orden público. En la medida que la cosecha disminuya, parte de la población masculina joven migrará principalmente hacia los cercanos puertos de Buenaventura, Tumaco y a Cali; otros, seguramente, se establecerán en el vecino Parque Natural Nacional Sanquianga para derivar su sustento de la rica pesca estuarina. Ello acentuaría los problemas del Parque que es hoy el más densamente poblado del país.

Desde 1984, aproximadamente, se inició en el delta del río Patía el cultivo de la coca en pequeñas parcelas. Aunque no existe suficiente información sobre este cultivo ilícito, los datos revelan que para algunos habitantes es ya la primera o la segunda fuente de ingresos monetarios (Molina 1996). No resulta por ello improbable que otros tuqueros del Distrito opten por depender cada vez más de este cultivo, en la medida que la madera de los bosques se agote y su ciclo extractivista, que ha durado casi medio siglo, termine. Colapsos similares ocurrieron ya antes en la región con las semillas de tagua, (tagua: Phytelephas spp.) el caucho negro (Castilla elastica) y la corteza del mangle (Rhizophora spp.) (Del Valle 1993).

 

Agradecimientos

Durante once años muchos de mis alumnos de silvicultura han colaborado en el establecimiento y medición anual de las parcelas permanentes aquí empleadas; además de mis colegas Rosa Eugenia Galeano, Luis Jairo Toro, Duván Correa, Rodrigo Caballero y Nolberto Marín. A todos ellos les expreso mis agradecimientos. Igualmente a Jairo Andrés Agudelo por su ayuda en los cómputos y a Nelly Valencia por la digitación del documento. El autor expresa también su agradecimiento al gobierno del Reino de los Países Bajos, quien financió el Programa de Investigación del Proyecto Bosques de Guandal PNUD Col/89/011, ejecutado por la Universidad Nacional de Colombia en convenio con Corponariño y el PNUD, en el marco del cual se realizó esta investigación.

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